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Kitchen

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Quinta sesión del juicio del caso Kitchen. Este miércoles, tres testigos —policías o expolicías, todos ellos— coincidieron en señalar al excomisario Enrique García Castaño, apodado El Gordo, como quien ordenó un operativo de seguimiento y vigilancia a Rosalía Iglesias, mujer de Luis Bárcenas.

Así se pronunciaron Enrique Barón, Mariano Hervás y José Francisco González García, obligados a decir la verdad, en el juicio que aborda el supuesto espionaje parapolicial al extesorero del PP y su entorno, durante el año 2013.

No obstante, García Castaño, debido a un episodio cardiovascular que empeoró su salud, se libró del juicio a la denominada Operación Kitchen. Por ello, pese a que el juez instructor de este procedimiento propuso juzgarle, no se sienta estos días en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional.

Aunque fue uno de los principales investigados y, aparentemente, una pieza clave en el operativo, los informes médicos determinaron que no estaba en condiciones de ejercer su derecho a la defensa.

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¿Quiénes son los que señalaron este miércoles a García Castaño? Enrique Barón fue jefe de la Comisaría General de Información (CGI) entre 2012 y 2017. Era el superior, por tanto, de El Gordo, quien encabezaba desde 1994 la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), un departamento que forma parte de la CGI.

Por su parte, Hervás fue el número dos de García Castaño en la UCAO. Y González, uno de los agentes de esta unidad.

Vigilar a Rosalía Iglesias
Este miércoles, todos ellos identificaron a El Gordo como la persona que ordenó un seguimiento a la mujer de Bárcenas en 2013. Los dos últimos, de forma directa. Barón, por omisión.

Quien fuera máximo responsable de la CGI en aquel año declaró en la Audiencia Nacional que él no ordenó la presencia de agentes en los alrededores de la casa de los Bárcenas-Iglesias.

Fue el primero de los tres en testificar, al filo del mediodía. Y negó haber dado tal orden.
—¿Tuvo conocimiento, a partir del año 2013, de seguimientos realizados por la UCAO a Rosalía Iglesias?— le preguntó el fiscal César de Rivas. Barón señaló que no: "En absoluto".

Asimismo, el testigo indicó que tampoco le solicitó ayuda o colaboración ni la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) o la Policía Judicial, quienes sí estaban, por orden del juez del caso Gürtel, investigando a Bárcenas.
—A mí no— respondió, quien aseguró que jamás supo de ningún operativo policial sobre Rosalía Iglesias.

El exjefe de la CGI señaló que, de forma habitual, García Castaño, como su subordinado que era, le daba cuenta de los resultados de su trabajo. "Quitando este caso...", matizó.

No obstante, Barón admitió que El Gordo se reunía, "cada semana o cada quince días", con el entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía. Es decir, el número dos en el organigrama del Cuerpo.

Cosidó, exdirector de la Policía y exsenador del PP, niega que conociese u ordenase el espionaje ilegal a Bárcenas
En esas fechas, quien ocupaba tal cargo era Eugenio Pino, acusado en el juicio del caso Kitchen.

"[García-Castaño] me decía: 'Hombre, es que [Pino] me llama para tomar café...'", recordó Barón. "Si le llamaba para despachar, puenteándome a mí, y no digo que eso se haya producido, no me parecería muy ortodoxo...", reprochó.

Fuentes del Ministerio del Interior en esos años detallan a EL ESPAÑOL que la UCAO, con García Castaño al frente, funcionaba como "una comisaría propia dentro de una comisaría".

A la CGI de Barón pertenecían los 70 agentes que participaron en las vigilancias a la familia de Bárcenas. No obstante, el Área Especial de Seguimientos estaba adscrita específicamente a la UCAO que dirigía El Gordo.

Al filo de la una de este miércoles, Hervás, ex número dos de García Castaño, precisó que fue éste quien le ordenó la vigilancia sobre Rosalía Iglesias.

Fue una "orden directa" —"creo recordar", matizó — del DAO. Y con una escueta explicación sobre los motivos del dispositivo.
"[García Castaño] me dijo que tenían problemas a la hora de encontrar el dinero [que Bárcenas ocultaba en el extranjero]. Había muchos millones y testaferros...", señaló Hervás.

Ahora bien, en ningún caso, de acuerdo con su testimonio, El Gordo le encomendó encontrar documentos o grabaciones en poder del extesorero del PP.

Según manifestó Hervás ante el tribunal, asumió esta labor en agosto de 2013, mientras García Castaño estaba de vacaciones. Y la consideró "poco relevante".

De hecho, tal y como admitió, levantó los seguimientos durante "dos o tres días", en los que hubo de destinar a sus subordinados a otros asuntos, como el de un narcotraficante colombiano que había matado a 17 personas.

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Ahora bien, Hervás sí matizó que García Castaño le ofreció ponerse en contacto, pese a estar de vacaciones de verano, si sucedía algo relevante, lo que no ocurrió.

Por último, declaró como testigo en la quinta sesión del juicio el jefe de Área de Seguimientos de la UCAO, José Francisco González. Este agente —que estuvo investigado en la instrucción de esta causa— participó en la vigilancia a Rosalía Iglesias, que la acabó detectando el 11 de octubre de 2013, motivo por el que se frenó el dispositivo.

En línea con Hervás, señaló a García Castaño como la persona que encomendó el seguimiento. Según declaró González, después, por orden de El Gordo, también tuvo que encargarse de efectuar vigilancias frente al despacho de Javier Gómez de Liaño, el entonces abogado del extesorero del PP. "Quién entraba al edificio [del bufete], quién salía...", detalló.

'El Gordo' ante el juez
En 2019, más de dos años antes de sufrir el episodio cardiovascular, García Castaño declaró, por segunda vez, como investigado ante el juez que investigó la Operación Kitchen, Manuel García-Castellón.

Y declaró que entregó a Francisco Martínez, el exsecretario de Estado de Seguridad que ahora se sienta en el banquillo de los acusados, un dispositivo electrónico con documentos y que estaba en poder del extesorero del PP.

El Gordo manifestó en la Audiencia Nacional que informó a sus superiores en el /b>Ministerio del Interior de los resultados del operativo, aunque negó haber robado el citado pendrive.

Por contra, Martinez niega haber recibido ese dispositivo electrónico —nunca se ha encontrado dicho pendrive, de existir— ni conocer o haber orquestado ningún espionaje ilegal para robar información a Bárcenas.
Enrique García Castaño, comisario implicado en Kitchen, confesó ante el juez instructor en marzo de 2019 que el exsecretario de Estado de Interior Francisco Martínez le pidió buscar discos duros que el extesorero de PP Luis Bárcenas se había llevado de su partido y que contenían información sobre «pagos en B».

La Audiencia Nacional está juzgando el caso Kitchen, la presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas entre 2013 y 2015, y este martes ha seguido escuchando las declaraciones que hizo en instrucción García Castaño, que era jefe de la Unidad Central Operativa (UCAO) y estuvo investigado en este procedimiento, del que finalmente fue eximido por motivos de salud.

En la declaración que prestó el 26 de marzo de 2019 en instrucción, García Castaño pasó a implicar al número dos de Interior, al sostener, en contra de lo que dijo en su primera comparecencia, que este le encargó un trabajo paralelo al que ya le había atribuido el director adjunto operativo (DAO) Eugenio Pino, para buscar el patrimonio de Bárcenas y sus posibles testaferros.

Según su versión, el secretario de Estado de Seguridad le llamó y le expresó «preocupación» porque Bárcenas se había llevado del PP unos «discos duros» donde estaba «toda la contabilidad», desde pagos en A, pagos en B o las donaciones y él se comprometió a tratar de buscar información y decirle dónde estaba. El DAO fue informado al respecto.

«Comienza el tema con la figura del conductor», explicó a continuación García Castaño, que intentó captar al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, acusado en la causa, aunque después fue el inspector Andrés Gómez Gordo, entonces en excedencia y al frente de la seguridad del Gobierno de Castilla-La Mancha, quien posibilitó la cooperación y dijo que también trabajaría con él, algo que a este comisario le pareció «demencial» porque no estaba en ese momento en el cuerpo.

Además, fue el DAO quien le dijo que pusiera al comisario José Manuel Villarejo a coordinar la operación. Después, él se dio cuenta de que le llegaba información «de poco valor» mientras la de «primer nivel» le llegaba a Gómez Gordo, que tenía «contactos» porque estaba trabajando en el Gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha.

En su opinión, el chófer se prestó a cambio de entrar en la Policía. «Yo no tengo capacidad para que un señor sea policía. No llego ahí, por eso me doy cuenta de que se está dando la información al que tiene el poder», señaló también García Castaño al respecto del conductor, que terminó ingresando en la Policía Nacional tras un proceso de oposición.

En aquella declaración, García Castaño contó ya cómo el chófer le llevó durante unas horas varios dispositivos propiedad de Bárcenas, cuyo contenido extrajo con ayuda de un técnico y copió en un ‘pendrive’ del que «automáticamente» hizo entrega, guardándose copia. Contenían conversaciones y mensajes, pero no la información que buscaba.

Además, confesó que entró en el taller de restauración de Rosalía Iglesias, mujer de Bárcenas, pese a que el conductor le dio una llave y una clave equivocadas y tras registrarlo comprobó que «allí no había nada».

Después trasladó al secretario de Estado que iba a dejar ese tema porque se estaba metiendo «en un lío». Nunca encontró la información que le habían encargado buscar, según sostuvo en instrucción.

García Castaño, apodado como Big o El Gordo, declaró en varias ocasiones en instrucción y el tribunal tiene previsto escuchar todas ellas, aunque una defensa, la del exDAO Eugenio Pino, ha pedido este martes su nulidad alegando conflicto de intereses porque este comisario estuvo representado por un abogado del mismo bufete del DAO pese a que tenían intereses contrapuestos. El tribunal deberá resolver al respecto.

La confesión de 'El Gordo' y los audios de Villarejo que señalan al PP en Kitchen cuya emisión impide el tribunal


La jueza decidió que la inclusión de referencias personales en las grabaciones hacía que no se pudiera seguir el juicio por YouTube mientras fueran reproducidas, lo que ha impedido al público escuchar a Cospedal dar instrucciones a Villarejo
El protagonista ausente del juicio del caso Kitchen es el comisario Enrique García Castaño, conocido en la Policía como 'El Gordo'. Las graves secuelas que sufre por un accidente cardiovascular motivaron que todas las imputaciones que pesaban sobre él en la macrocausa Villarejo fueran archivadas, también las derivadas de su papel destacado en el espionaje a Luis Bárcenas. Sus declaraciones durante la instrucción, cuando aún conservaba la salud, supusieron un hito: 'El Gordo' confesó la existencia de la operación, su participación en ella, que el objetivo era sustraer los “discos duros” de la caja B del PP y que él mismo recibió la orden de la cúpula del Ministerio del Interior para recuperarlos.
Las acusaciones solicitaron incorporar su testimonio al juicio. Desde el lunes de la semana pasada, el tribunal ha escuchado nueve horas de preguntas y respuestas del comisario durante siete comparecencias ante el juez Manuel García Castellón, entre enero de 2019 y diciembre de 2020. A diferencia del resto de jornadas del juicio, que comenzó el 6 de abril, estas sesiones no se han podido seguir a través de YouTube. El tribunal que preside Teresa Palacios ha alegado que durante las declaraciones de García Castaño se reprodujeron audios grabados por Villarejo y que, tanto en esos como en otras grabaciones del comisario, aparecen datos que afectan a la privacidad de terceros.
La vista es pública, por lo que cualquiera puede acceder a la sala de la Audiencia Nacional en un polígono industrial de San Fernando de Henares (Madrid). Desde el lunes de la pasada semana y hasta este miércoles, sesión incluida, la retransmisión por Internet ha estado cortada. Los espectadores por la web podrán regresar al juicio el jueves, cuando el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez abra el turno de las declaraciones a los acusados.
elDiario.es ofrece a continuación una muestra de los audios que se han reproducido en la sala del juicio durante estas dos semanas y que no han podido ser seguidas en la retransmisión.




“Me comenta que en los discos duros está toda la contabilidad en A y en B”

Después de dos declaraciones en las que intenta esquivar la existencia de una operación ilegal y su responsabilidad en la misma, García Castaño comparece el 26 de marzo de 2019 como investigado y asegura desde el principio que va a colaborar. Cuenta que el director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, le había encomendado vigilancias a la familia Bárcenas porque las que realizaba la Unidad de Asuntos Internos no estaban dando resultado. Y que, en un momento dado, le dice que vaya a ver al número dos de Interior, Francisco Martínez.
“Hablo con él [con Martínez] y me dice que la preocupación que hay es que de la información que este señor ha robado o se ha llevado, no sé cómo ha hecho, unos discos duros en los que hay toda la contabilidad que en estos años ha estado realizando este señor. Por un lado, las donaciones que se le daban, que no se sabía cuántas donaciones, cuánto recibía y cuánto se quedaba. Por otro lado, los pagos que hacía en B y los pagos que no hacía en B y todo ese tipo de cosas”, dice ante el juez El Gordo, jefe entonces de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía, la élite en captación de fuentes, vigilancias y espionaje electrónico.
García Castaño acaba de confesar una orden desde la cúpula del Ministerio del Interior en 2013 para recuperar las pruebas –“discos duros”– que, al parecer, se había llevado Bárcenas de la sede de Génova sobre la caja B del partido en el Gobierno. El caso costaría el poder al PP mucho después, en 2018, cuando la primera sentencia del caso Gürtel dio por probada esa financiación irregular del partido durante al menos dos décadas, lo que motivó una moción de censura.
“Lo de la libretita sería mejor poderlo parar”

La frase que sentencia la implicación de Cospedal en la Operación Kitchen no ha podido ser escuchada tampoco mientras era reproducida en el juicio. Cospedal le da instrucciones a Villarejo para que evite la publicación de los papeles de Bárcenas, la contabilidad secreta del Partido Popular. Él le asegura que se pone manos a la obra. Cospedal declaró en el juicio, esta vez en abierto, que no había hablado nunca por teléfono con Villarejo. Esta es la evidencia de que mintió. Solo las informaciones periodísticas han permitido que se conozca.

“No te he podido conseguir más que billetes de 500”

La Operación Kitchen, como el resto de piezas del caso Villarejo, parte de la documentación incautada al comisario durante su detención en noviembre de 2017. En una de esas grabaciones aparece él mismo entregando la mensualidad de los fondos reservados que cobró durante dos años Sergio Ríos Esgueva, el chófer de la familia Bárcenas. Son 2.000 euros que en esta ocasión Villarejo le lleva en billetes de 500 euros. “No te he podido conseguir más”, le dice en referencia a que no ha podido llevarle billetes de menos importe.
Esa grabación es una de las pruebas del empleo de los fondos reservados, dinero público, en el pago de una operación que tenía como objetivo beneficiar al PP destruyendo las pruebas que le incriminarían en una causa judicial. En casa de Villarejo también aparecieron justificantes de los pagos al chófer.

“Llevaba una figura religiosa, por si alguien me veía”

El testimonio de García Castaño implicó el reconocimiento de varios delitos. Entre ellos, la sustracción de información de los teléfonos de Bárcenas que le suministró el chófer o el allanamiento de un local de Rosalía Iglesias donde supuestamente estaba el pendrive con las grabaciones del tesorero a Mariano Rajoy y Javier Arenas sobre la caja B del partido.
El comisario asegura que allí dentro no había nada mientras que Bárcenas ha declarado en el juicio que en un arcón guardó la memoria portátil donde se hallaban esas grabaciones y que dos meses después de salir de la cárcel fue a recogerlo y ya no estaba.

“Menos mal que fui listo y no se me ocurrió dárselo a nadie”

Después de que estalle el escándalo de la Kitchen, los implicados empiezan a tomar posiciones para defenderse. En una reunión entre García Castaño y Villarejo este incita a su compañero a que amenace al número dos de Interior, Francisco Martínez, con tirar de la manta y difundir el material que tiene del PP.
La conversación es confusa, pero Villarejo parece aludir a los audios que incriminan a Rajoy, sobre todo uno en el que aparecería destruyendo la hoja de liquidación de la caja B de su partido. García Castaño dice que él no tiene nada, apenas “cuatro cosas de Bárcenas”. Villarejo sigue en su tesis: “¿Te parece poco? ¿Una operación para quitarle al Bárcenas los papeles que comprometían al presidente? No me jodas, macho...”. En un momento dado, García Castaño ha dicho: “Menos mal que fui listo y no se me ocurrió dárselo a nadie”.

“Si lo metemos a policía, lo tenemos pescado”

'Juicio final a la guerra sucia del PP': un documental de elDiario.es sobre la Operación Kitchen

Uno de los aspectos de malversación de fondos públicos que se investiga en el juicio es el ingreso en la Policía del chófer de los Bárcenas con 42 años. El principal indicio es que Villarejo aparece en una grabación proponiendo la maniobra al secretario de Estado de Seguridad. “Si lo metemos a policía, lo tenemos pescado”, dice en el audio el comisario. Se refiere a que si ingresa en el Cuerpo, Sergio Ríos Esgueva nunca contará lo que hizo.
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