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¿Aznar Masón?


Extraído del foro de Minuto Digital

Jose María Aznar pertenece a una secta masonica (se rige por principios masonicos aunque no es una logia estrictamente hablando) desde hace pocos años:

Manuel Guerra, un docto teólogo vinculado al Opus Dei lo cita como iniciado de “Calavera y Huesos" 322 fundada en 1832 en la Universidad de Yale. Expresidentes de EE.UU. como George Bush (padre e hijo) y otros selectos miembros pertenecen a la misma, hasta más de 800. Octubre 2023.



Aznar, miembro de un grupo de "Masonería invisible”
A.A.
Manuel Guerra, doctor en Teología y experto en sectas y masonería,  revela en su libro La trama masónica que José María Aznar pertenece a  una organización política que clasifica como “Masonería invisible”. A  ella también pertenecen el propietario de la editorial Planeta, José  Manuel Lara, y ex presidentes de Estados Unidos, como los Bush, padre e  hijo.
La organización se llama Order Skull and Bones (SAB), que significa  Orden de la Calavera y de los Huesos, y tiene como emblema un dibujo que  reproduce una calavera y unos huesos cruzados. El ex presidente del  Gobierno, José María Aznar, figura como "miembro iniciado en su primer  grado, en 2001".
 
Masonería invisible
Según el autor del libro, la organización pertenece a la “Masonería  invisible”, un término que utiliza Ricardo de la Cierva: Son  organizaciones “fundadas o dirigidas por masones, desarrollan  actividades aparentemente ajenas a la masonería, pero a impulsos de los  proyectos e ideal masónicos. Aunque abiertas ordinariamente a no  masones, su ‘filosofía’ y sus directrices son masónicas”.
 
El autor, un especialista
Manuel Guerra es un teólogo especializado en sectas y masonería, y ha  escrito múltiples artículos y varios libros. Es doctor en Filología  clásica, y en Teología Patrística, y miembro de la real Academia de  Doctores de España. Ha sido presidente de la Faculta de Teología del  Norte de España y entre los ambientes eclesiásticos se le considera como  un cura vinculado al Opus Dei.
 
Presidentes norteamericanos
Según explica en el libro, SAB es una “fraternidad o sociedad secreta”  creada en 1832 en al Universidad de Yale, (Estados Unidos) por dos  estudiantes. "Se caracteriza por su aire tétrico” y “en sus reuniones  hablan también de cuestiones religiosas y políticas”. Han pertenecido a  ella el ex presidente de los Estados Unidos, Theodor Roosevelt y ahora  George Bush I y II (el actual presidente).
 
En España, afines al PP
“Desde hace pocos años acepta a miembros no estadounidenses”, y en 2004  se instaló en España “en las afuera de Madrid”, donde ha ganado adeptos:  “Cuenta ya con más de 30 miembros, la mayoría de indiscutible  importancia e influjo político, cultural y empresarial del o afines al  Partido Popular”. Y, entre ellos, Guerra cita a Aznar y a Lara. El autor  añade. “Se intuye por qué la editorial de Lara elimina, en sus  publicaciones, casi todo lo relacionado con SAB, especialmente en su  vertiente española”.
 
Ritos de iniciación
Resulta curiosa la descripción del rito de iniciación, por la que puede  haber pasado José María Aznar. “Cuando es aceptado, el candidato se  arroja a un lugar fangoso. Luego sale y se mete en una tumba o sepultura  simbólica (…) y en ella come o toma alimentos; realiza actos raros de  signo sexual y redacta un escrito”.
 
Gobierno masón
En su libro, y tal como recoge los semanarios Época y Alba, Manuel  Guerra relaciona con la masonería a personajes como Rodríguez Zapatero,  Josep Lluís Carod-Rovira, o Jesús de Polanco. Afirma que en el Gobierno  actual de nuestro país hay “al menos nueve miembros masones”, incluyendo  a María Teresa de la Vega y a los ministros de Justicia y Exteriores.
 
Mas sobre Skull & Bones (Calaveras y huesos) :
 
Skull and Bones es una sociedad masonica, se calcula que es la más  poderosa, triunfante y secreta de las sociedades norteamericanas y  cuenta en la actualidad con 800 socios.
Durante el rito iniciático, los nuevos socios son obligados a confesar  sus fantasías sexuales, además de otros indecorosos secretos, desnudos y  tumbados dentro de un ataud. A continuacio se les entrega un hueso con  una inscripción que los identifica como miembros de la "más poderosa de  las sociedades secretas".
Han protagonizado macabros rituales, como profanar las tumbas de  Jerónimo y Pancho Villa cortándoles la cabeza y echando acido sobre sus  caras.
No solo se les imputan estos de gamberrismo, según algunos  investigadores, la mayoría de los socios estarían implicados en una  serie de crímenes que van desde el narcotráfico hasta politicas  eugenésicas para reducir drásticamente la población del Tercer Mundo y  de las minorías étnicas en EEUU.
Los Bush pertenecen a la sociedad desde hace 3 generaciones.
Esta sociedad está integrada por las familias patricias norteamericanas  asociadas a la cúpula del poder, cuya liderazgo se perpetúa de forma  hereditaria. Entre sus miembros se encuentran la veintena de apellidos  de mayor pedigrí de las finanzas y la industria.
Uno de los puntos que configuran su pensamiento es el dogma de la supremacía anglosajona, llevada a extremos casi de racismo.
Se dice que obtienen parte de su financiación de la venta clandestina de opio.

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DIOS, PATRIA Y REY

http://sagradahispania.blogspot.com
https://hispanismo.org/politica-y-sociedad/4536-aznar-mason.html
Padre Manuel Guerra, el hombre que por amor a Jesucristo batalló contra las sectas y la masonería
                    "Hay que ser contemplativos, hay que pedir a Dios continuamente el don de la contemplación", repetía.
                      por Portaluz. Luis Santamaría del Río        30 Agosto de 2021  
    D.E.P Manuel Guerra Teólogo                                                                                                                                          
El pasado 25 de agosto murió en Burgos (España) uno  de los más destacados expertos en sectas del panorama internacional: el  sacerdote Manuel Guerra Gómez. En 1998 se convirtió en un referente  fundamental al publicar su Diccionario enciclopédico de las sectas  (Biblioteca de Autores Cristianos, 5ª ed. en 2013). Después, en 2005,  decidió ser uno de los miembros fundadores de la Red Iberoamericana de  Estudio de las Sectas (RIES); misma que presidió hasta el año 2019.
                                                          
El intelectual                                                             
En sus 90 años de vida, este sacerdote  diocesano de Burgos comenzó su trayectoria intelectual con la Filología  Clásica, escribiendo libros que han utilizado miles de estudiantes en  España y el resto del mundo hispanohablante, sobre todo en torno al  idioma griego. También profundizó en la Antigüedad cristiana, a la que  comparó -de forma crítica y distintiva- en muchos elementos con el  paganismo clásico. Más tarde, por su conocimiento de idiomas antiguos  (incluido el sánscrito, fundamental para las religiones índicas), dedicó  muchos años al estudio de la Historia de las Religiones, de la que  publicó dos manuales (en Eunsa y BAC).                                                            
El tercer paso lo dio en los años 90 del siglo  XX, cuando su estudio de las religiones se vio movido a la inquietud e  interés por las sectas, a las que dedicó un libro en 1993: Los nuevos  movimientos religiosos (las sectas). Rasgos comunes y diferenciales  (Eunsa). Cinco años después, vino su monumental Diccionario,  imprescindible para situarse ante la complejidad del fenómeno sectario y  de la Nueva Era (New Age), y otras obras posteriores. Finalmente,  dedicó sus últimas investigaciones a la masonería, escribiendo varios  libros sobre este tema más oscuro aún.El sacerdote                                                            
Lo dicho hasta ahora es la faceta más conocida  de Manuel Guerra por el público en general, dada la trascendencia de sus  estudios y publicaciones. Pero lo verdaderamente central en su vida fue  lo que sucedió el 27 de marzo de 1955: recibir el don del presbiterado,  para el que se estuvo preparando en el Seminario Diocesano “San José”  de Burgos, institución a la que dedicó, como profesor y formador, los  primeros años de su ministerio, y de la que nunca se desvinculó, al ser  catedrático, hasta su jubilación, de la Facultad de Teología del Norte  de España en su sede burgalesa, donde estudian los futuros sacerdotes de  la zona, entre otros alumnos.                                                            
Encontrarse con Manuel Guerra era,  indudablemente, conocer a un hombre enamorado de Jesucristo. En algún  momento se atrevió a acercarse literariamente a su figura, como hizo con  el libro Jesucristo y nosotros (UCAM, 2002), una curiosa vida del Señor  en forma autobiográfica. Pero no hacía falta leer ninguna de sus  páginas para comprobarlo: en todo momento subrayaba la centralidad de  Cristo en su vida y en el mundo entero. “Hay que ser contemplativos, hay  que pedir a Dios continuamente el don de la contemplación”, repetía a  aquel con quien se encontraba. Y se resistía al uso del solo nombre de  Jesús, para reafirmar el carácter confesante de “Jesucristo” como  muestra de fe.                                                            
En torno al pueblo en el que nació (Villamartín  de Sotoscueva, hoy con apenas una veintena de habitantes), en una  comarca montañosa, hay multitud de cuevas que recorrió multitud de  veces, llegando a correr peligro su vida en alguna ocasión. Siempre que  iba o que hablaba de ellas, aprovechaba la ocasión para dar gracias a  Dios por las maravillas de su Creación y hablar de él a conocidos y  extraños. Con motivo de su fallecimiento, una madre ha relatado en  Facebook lo que Manuel Guerra les decía a ella, a su marido y a sus  hijos explorando una de las cuevas, ante las impresionantes estalactitas  y estalagmitas que encontraron: “¡Las maravillas que Dios hace poco a  poco!”. Además, recuerda esta mujer, él “aprovechó el momento para  seguir hablándome de Dios y sus grandezas”.Las sectas... y los cristianosDesde  esta fe profunda, afianzada en la oración frecuente y en la celebración  diaria de la eucaristía, no es de extrañar que fuera más allá de la  erudición en su estudio, y cuando afrontaba el fenómeno de las sectas  pretendía que sirviera para la autocrítica de cada creyente y de la  Iglesia entera. “A veces se habla como si los agentes externos (sectas,  laicismo, etc.) fueran los culpables de la descristianización de las  naciones tradicionalmente cristianas. Pero es señal de ser enfermo o  enfermizo, viejo o prematuramente envejecido el culpar los achaques y  manías personales al ambiente, al clima, a las corrientes de aire, etc.  El joven, mucho más si es atleta, corre por el campo en verano y en  invierno, come lo que sea y generalmente no le pasa nada”, decía en una  entrevista.                                                            
Por ello, señalaba que “los remedios eficaces”  ante las sectas “pueden resumirse en una información adecuada, en  fomentar la vibración interior (ser personas de oración y que hacen  ratos de oración), en promover el dinamismo apostólico (ser apóstoles y  hacer apostolado)”. Y no sólo eso: estaba convencido de que “el  contemplativo de Jesucristo de día y de noche, el santo y apóstol, no  corre el riesgo de quedar atrapado en la red de las sectas, aunque  arrecie la opresión y persecución desde fuera, ni aunque interiormente  atraviese las tinieblas y zozobras de la noche oscura de los sentidos y  del espíritu”.Signo de contradicciónCon  ocasión de la publicación de su libro Las sectas. Su dimensión humana,  sociopolítica, ética y religiosa (Edicep, 2011), el periodista y  profesor José Francisco Serrano Oceja afirmaba que Manuel Guerra se  había convertido en “signo de contradicción”, destacando lo que había  conseguido por su trabajo intelectual en torno a las sectas y la  masonería: “haber sufrido la persecución y la difamación por parte de no  pocos sectarios; haber defendido con verdad y libertad a la persona  humana; y habernos alertado de no pocas de las tramas que se esconden  detrás de organizaciones aparentemente anodinas”.                                                            
Es cierto: más de una vez recibió amenazas de  los grupos que desentrañaba en sus libros, o también lisonjas que  pretendían ganarlo para causas sectarias. Pero no sólo contaba con un  sólido conocimiento de las propias sectas y un agudo sentido crítico y  de discernimiento, sino que dedicó mucho tiempo a la escucha y ayuda a  víctimas y afectados. El hecho de que en su Diccionario aparecieran sus  datos de contacto facilitaba que cualquiera pudiera dirigirse a él  buscando orientación y apoyo.                                                            
En los últimos años, cuando dedicó gran parte  de sus esfuerzos a desentrañar el mundo masónico, se multiplicaron sus  problemas al recibir cada vez más presiones por parte de personas e  instituciones que veían amenazada la discreción con la que suelen  moverse a nivel social y hasta político. Sin embargo, él seguía hablando  y escribiendo, porque estaba convencido de una realidad: “la acción  'discreta' (según los masones), 'secreta' (según los no masones) de la  masonería, sin pausa y sin prisa, ha transformado las sociedades  occidentales (europeas, americanas) y occidentalizadas (filipina,  australiana) de cristianas en relativistas, naturalistas y laicistas, o  sea, masonizadas e incluso masónicas”.                                                            
Por eso, cuando le preguntaban por la necesidad y oportunidad de escribir un nuevo libro sobre la masonería (el último  que escribió sobre el tema, en 2017), afirmaba que “es necesario  'desenmascarar' (como decía el papa León XIII) y conocer la masonería”. Y  la razón la tenía clara: “la mayoría de los gobiernos y de los  políticos, sean masones o no, están imponiendo los principios y  criterios masónicos, implantando así el New World Order (NWO), el 'Nuevo  Orden Mundial' (NOM)”. Una preocupación que nunca le hizo perder la  paz, afianzado en una relación personal con Dios y una pertenencia  filial a la Iglesia.                                                              
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